No es que te falte fuerza de voluntad. Es que tu cuerpo viene pidiendo pausas hace rato y vos seguís esquivándolas.
Un cansancio que no se va con una siesta suele ser la suma de muchos días sin recuperación real, no un problema de un solo día.
Dormir varias horas no alcanza si el cuerpo nunca baja realmente el ritmo. La recuperación también pasa por cómo te movés y cómo comés.
Suena contradictorio, pero moverte un poco —no entrenar al límite— suele devolver más energía que quedarte quieto esperando sentirte mejor.
Con tu resultado puedo ayudarte a armar algo simple y sostenible para esta semana, sin vueltas.
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